Contruyendo una casa sobre ruedas

La idea de llevar la casa conmigo y vivir en un espacio pequeño siempre estuvo dando vueltas en mi cabeza desde muy chico, pero recién hace unos años cuando estaba viviendo en Puerto Madryn empece a ahorrar para poder cumplir este sueño.

Por cuestión de prioridades me fui primero de viaje a Australia con la plata que tenia y el sueño quedo aplazado. Hasta mi vuelta en 2014, cuando después de ver y ver distintas opciones me termine enamorando de lo que es hoy la Hitanita Zoe.

Ni bien la tuve estaba desnuda por dentro, pero mi idea era vestirla yo mismo. Después de maquetar con unos cartones como quería que fuera y tenerla así un tiempo, por un buen consejo de mi viejo, decidí poner esos cartones sueltos en un diseño de computadora. Para luego llevarlo a alguien idóneo que lo pudiera realizar con los materiales definitivos (hierro, madera, acero… y precisión en las  terminaciones para que no suene a orquesta descompuesta al andar).

Después de unos meses el trabajo estaba listo y mi diseño virtual había tomado vida. Pero una vida mas grande de la que había planeado en un principio, ya que algunas otras cualidades que hoy en día tiene, no las había imaginado y se le fueron sumando a medida que iba creciendo! – agua, luz, recovecos nuevos, más posibilidades para que solita funcione con autonomía.

Cuando ya estaba prolijita y aseada faltaba el paso de inscribirla correctamente. ¿Como cambiar un nombre en un documento? ¿Darle nueva identidad? Había que volver a llamarla abriéndose paso en los vericuetos del Buró… Junte paciencia, vil metal y las cosas necesarias para que se transforme de tipo:”transporte de pasajeros” a “motorhome”. (transporte de viajeros 😉 )

Una vez que ya estaba “tudo legal” con los papeles, paso por la  VTV (verificación técnica vehicular) y a partir de ahí salio a la ruta lista para recorrer el continente! 🙂

Una casa sobre ruedas Salliquelense.

El paso por los caminos y el encuentro con otras casas viajeras nos fue transformando las ideas de hogar y sus necesidades. Y ya hablo de Nos porque hoy luego de un año somos tres en el viaje Jorgelina, Wayna y yo. Decorando nuestro diario vivir el ambito de la Hitanita fue hermoseandose por dentro y por fuera. Y conocer a Ruben Sanchez Condori Araq Trazos Quechua nos trajo la maravilla del mural que hoy llevamos para todos lados, orgullosos de los grandes artistas que nuestra América tiene. Esta loca y atrevida reinterpretación de “La creación” corona nuestro lado izquierdo. Realizada en tan solo un día de trabajo!!! 

Una casa sobre ruedas llevando arte por las rutas.

 

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