Vitácora de Viaje

VIDA NÓMADE

Comenzamos el viaje a velocidad, Norte argentino 20 días, Bolivia un mes, Perú 2 meses, Ecuador 6 meses, Colombia 9 meses, México…. incierto. Esto a las claras habla de algo, el tiempo está cambiando, fíjate, como el cielo cambia siempre…pensamiento piojoso.

Parece que hemos llegado al punto de inflexión, ese momento en que se toma la decisión. Una decisión, cualquiera sea, sin falsas grandezas. La inflexión, como curvatura, desviación o torcimiento de cosa recta o plana.

Nos sentimos a menudo, desviados, torcidos, fuera de la recta y nos agrada, porque nada hay recto en nuestra vida sino más bien: dirigido, hacia muchos puntos diversos.

Veamos así esta nueva inflexión; de “un camino de viaje de un punto a otro y hacia un punto final”, transformamos la jugada, a “un estar en el punto que se mueve”. Somos el punto a donde nosotros llegar y en ese desplazamiento construimos esta vida nómade.

La medida de tiempo es el espacio, es decir, nos quedamos en un lugar el tiempo que ese lugar nos propone o invita a quedarnos.

 La medida del proyecto es también el espacio. Sigue siendo el desafío de adaptarlo a donde lleguemos con la intensión de sumar a lo que se necesite allí y al mismo tiempo acrecentar nuestro aprendizaje de ese intercambio. Invirtiendo lo más posible la práctica colonizadora que nace de nuestros prejuicios, usos y costumbres. No es sencillo, considerando que donde sea que nos vean somos viajeros argentinos por sobre todo. Y sin renegar de nuestro origen, empezamos a sentirnos de otra manera, más bien, habitantes de los caminos. Nuestra identidad deseamos poco a poco se convierta en la reunión de hermandades que nacen de esta vida nómade.

En este apenas año y medio de viaje, la cantidad de humanidades que fueron parte del cotidiano eran inimaginables para nosotres. Sintiendo además que todo encuentro, además de útil y reconfortante fue cuestionador. Con otros y otras viajeras, por las propuestas y perspectivas con que se abordan estos sueños, tan disimiles aunque de fuera se van iguales. Con las y les lugareños porque entablamos una convivencia de vecinos temporales que nos invita a entender más de cerca su historia y perspectiva en plena repercusión de las consecuencias de esa realidad. Es decir, por ejemplo, con nuestros propios ojos y en la puerta de nuestra casa vivimos un mal manejo de la basura y el espacio público, como así también disfrutamos de la celebración y la confraternidad en las fiestas cuando los y las lugareñas nos abren sus corazones y sus casas. No venimos a consumir cultura sino a ser parte de la misma.

 A diferencia de lo que muchos y muchas piensan, encarar esta vida viajera o nómade te aleja de los centros turísticos y museos cada vez más, para acercarte a la Naturaleza y a los hogares de  les pobladores. Y no es porque las entradas son caras -hay gratuitos-, sino porque la propuesta de esos centros es aglutinadora, gondolera, breve y concisa, por ende parcial, incompleta. La medida de tiempo una vez más está condicionada por el espacio, por eso necesitamos menos síntesis para abordar el conocimiento y más días en el lugar. Sumado a eso, cualquier trabajo que se aborde requiere de un compromiso que también nos detiene para el intercambio y la reciprocidad, o sea son más días, cuantos? no sabemos, depende del espacio.

Por ello, la premisa es “sin tiempo” decimos muchos, muchas. Eso no quiere decir que estamos más allá de las singularidades o en otra dimensión del planeta, es una manera de decir, “sin la tiranía del tiempo”. Es la respuesta más difícil para una nómade: Cuando volves? cuando llegas? cuanto te quedás? Mejor es preguntar, a qué volves? porqué llegas? y a qué te quedas?, eso sí lo sabemos de sobra. El QUE es lo que nos mueve, el COMO y el CUANDO es la convención que coordinamos con QUIENES nos encontramos.

Esta circulación de nuevas e ideas y formas de vivir nos mantiene enérgicos y deseosos de descubrir que es posible, para los y las que quieran hacerlo. Por eso escribir, porque hay días buenos en que le encontramos la vuelta y nos sentimos victoriosas, briosos y hay de los otros. Hay días, en que se hace difícil, en que se sortean grandes obstáculos, en que se confronta con toda otra realidad que niega la legitimidad de esta propuesta o irrumpe en su ser posible, hay días en que nos sentimos trabados, ilusas, ignorantes, impotentes, irascibles y abatidas. Por todos esos días, los buenos y los malos, queremos escribir, no con el objetivo de memorias, sino para ser nuestro manual de problemas siempre a resolver. Como aquel libro de las mutaciones que no da ninguna receta, sino nos enfrenta con los cambios que implican las experiencias, y cada quien interpreta o pone en práctica como puede o cree, entendiendo el espíritu de la aventuravida.

Así es que esta “vitácora” que fue cuento anecdótico de nuestras andanzas se trasforma en el registro de esta nueva vida nómade. Esperamos sea útil a quienes emprenden el desafío y a quienes quieren entendernos o a les chimoses que quieran defenestraranos – al menos tengan pruebas para hablar 😉 . En fín, a todoas;  Bienvenides a casa, el camino!

las muchachas de reposo.