Vitácora de Viaje

YO ME RIO DE LA VIEJA

Y la vieja puedo ser yo, o puede ser Paula, nuestra amiga de Andalucía, aquí ambas seremos llamadas así por meras mujeres que somos. Y tal es la importancia que tenemos que se nos ha dado un río, este Río de la Vieja se convierte en ría entonces. Soñemos con las aguas de mujer, y afluentes de muchas riachuelas, doñas que mojaron sus pies en la orilla, andaluzas, argentinas. Convirtiéndonos en corrientes como las del pequeño Italia que también habrá humedecido las manos de alguna italiana que le dio nombre, acariciando las aguas otra vez. Entre todas y más todos los que lo han visitado y recorrido completamos la historia de este cauce que yendo hacia el mar hoy nos dio cobijo y frescura.

A sus pies cocinamos al fuego, arepas y verduras, hicimos malabares y timbiamos un buen rato aunque sin dinero de por medio.

Sólo una nota descolorida casi nos reseca la cita. La policía irrumpe en plena noche, pero así como llega se va. Ha sido que el rumor de las corrientes les indicó el camino de salida. Así que son buenas noches y buenos días con Paula y Tony, cumpliendo años, cumpliendo viajes y arrullando nuevos sueños al ritmo de los cantos naturales del agua.