Vitácora de Viaje

DESIERTO ROJO

Un nuevo lecho de mar abandonado por sus aguas. No es difícil comprender, nos lo enseñaron en la escuela, que si la mayor parte del planeta primero estuvo sumergida en las aguas y luego por los movimientos de las placas tectónicas y el origen de la cordillera Central en este caso, fue cambiando su forma por millones de años, quebrándose, mutando. Claro el mar estaba en esta porción que nos toca transitar hoy, luego fue un jardín florido y a medida que el agua se fue yendo se transformó en un bosque seco tropical, a los ojos, un desierto. No será difícil comprender, pero sí de creer. Cerramos los ojos y tratamos de imaginar  que estamos rodeados de peces, plantas marinas, temperatura fría y salada ¿cómo se verían estos colores tan brillantes de grises y rojos bajo el cristal de las aguas? ¿han visto como cambia el color de las piedras que encontramos mojadas al secarse? se opacan.

Estratos y grabados naturales horizontales en las paredes del desierto, muchos colores y tonalidades opacas que tan resecas como se ven, resguardan en su interior alguna fertilidad que le da vida a los enjutos y achaparrados matorrales y cactáceas que están allí. El suelo agrietado y colmado de marcas por doquier sugiere el cuerpo de un animal prehistórico o un gran viejito que aunque al comienzo parezca hostil, quiere conocernos, pero resulta que guarda muchos secretos. El viento misterioso y sonoro como es el del desierto, mucha energía antigua en el lugar, así es que nos invita al silencio, tanto en el día como en la noche… Conducimos por sus carreteras conversando pero ya al adentrarnos de a pie en los caminos ese silencio ruidoso del desierto nos lleva callados… Incluso por la noche nos sucedió que comenzamos a habitar el lugar como siempre en los campamentos, cantando y tocando la guitarra para cada vez hacerlo más bajito hasta quedar en silencio… admirados y conmovidos por ese mar de estrellas que vuelven a cargar de brillo el lugar como así lo hicieran hace millones de años las corrientes marinas…

Hay muchas historias alrededor de este territorio, de extraterrestres y encuentros místicos, nosotros solo hicimos comunión con el desierto, que por cierto es a quien vinimos a ver, al señor Desierto de la Tatacoa, tierra de culebras que le dan su nombre.

PARA LES VIAJERES EN KOMBI LES COMENTAMOS QUE SE PUEDE  DORMIR EN EL DESIERTO, NADIE TE MOLESTA, ES BASTANTE SEGURO NOS HAN DICHO POR TODOS LADOS, NOSOTROS NOS QUEDAMOS EN EL PARQUEADERO DE FRENTE AL OBSERVATORIO QUE ES BASTANTE PLANO Y SUPER TRANQUILO DE NOCHE. ESTÁBAMOS SOLOS.